
El ex-futbolista y entrenador alemán Bernd Schuster está actualmente en boca de todos. Su gran temporada con el Getafe, finalista de la Copa del Rey y clasificado para la Uefa, le han llevado al banquillo del Real Madrid, después de que su nombre sonara para grandes clubes como Valencia, Atlético de Madrid o Bayern de Munich. Sin duda, el "Ángel Rubio", como se le conocía de jugador, es un institución en este deporte y como él mismo afirma "Schuster es fútbol".
Bernd Schuster nació el 22 de diciembre de 1959 en la localidad alemana de Augsburg. Desde muy pequeño ya se da cuenta de que lo que realmente le gusta es el fútbol y por eso pasa la mayor parte de su niñez jugando en la calle al mismo tiempo que en el equipo de su barrio. A los 16 años y viendo su progresión pasará a formar parte del FC Augsburg, equipo en el que está dos años y con el que consigue ser campeón de la región de Baviera.
Que se trata de una estrella en ciernes comienza a ser un hecho innegable, lo que hace que el Bayern de Munich estudie su fichaje. Finalmente lo desechará por considerarlo demasiado caro para su corta edad. Sin embargo, otros dos grandes equipos alemanes, el Borussia Mönchengladbach y el Colonia, se pelean por él y será este último el que le haga su primer contrato profesional. De la mano de Hennes Weisweiler, entrenador de "los capricornios", animal insignia del Colonia, Schuster debuta en la Bundesliga y en la posición de mediocentro defensivo pronto se convierte en el jugador revelación de la Liga alemana. Allí pasará dos años siendo titular indiscutible y jugando más de sesenta partidos en los que demuestra ser el auténtico cerebro del juego de su equipo, lo que le abre las puertas de la Selección alemana. Con 20 años, debuta con su país en la Eurocopa de Italia en la que precisamente Alemania resulta vencedora con Schuster como estrella del torneo.
Tras el verano de 1979, comienza una nueva etapa para el alemán al ser traspasado al FC Barcelona. En el equipo catalán va a permanecer ocho años y allí va a vivir momentos muy buenos pero también tiempos difíciles. Sin duda, Schuster revoluciona a un Barça que no se encontraba en su mejor momento. Con ellos gana 2 Ligas, 6 Copas del Rey y 3 Recopas entre otros títulos; pero no todo va a ser de color de rosa para Bernd: una grave lesión que le mantuvo alejado de los terrenos de juego una temporada entera, problemas con el Presidente y un carácter fuerte e introvertido provocó que el alemán fuera odiado por unos e idolatrado por otros. Y es que su difícil carácter hizo que la relaciones con compañeros, entrenadores y prensa fueran muy complicadas. De hecho, al no poder superar esa presión mediática renunció a la Selección con tan sólo 23 años, desperdiciándose así la gran esperanza germana.
En 1988, Schuster "coge el puente aéreo" y ficha por dos años por el Real Madrid. En la capital logra la tranquilidad que no consiguió en Barcelona y vive dos temporadas llenas de triunfos, con Butragueño y Hugo Sánchez como figuras emergentes del madridismo.
En 1990, se pasa a la otra orilla del Manzanares y llega al Atlético de Madrid, consiguiendo así ser uno de los pocos futbolistas que han militado en los tres grandes de España. A pesar de sus 30 años consigue cambiar por completo el juego de los rojiblancos y pronto se gana al público del Calderón.
En 1993 vuelve a su país y en el Bayern de Munich vive sus últimos momentos como futbolista de alto nivel. Ya en 1997, Schuster decide acabar su etapa de jugador en el equipo mejicano de los Pumas donde no logra encontrar la forma. Al igual que otros europeos que allí juegan, el tremendo calor y los jóvenes inexpertos compañeros no le permiten desarrollar su juego por lo que decide poner punto y final a su exitosa y prolifera carrera.
Del Bernd Schuster futbolista hay que destacar su extraordinaria clase, su brillante papel como canalizador del juego, su gran fuerza física y su potente chut que le ha hecho marcar muchos goles, a pesar de jugar alejado del área.
Al acabar su etapa de futbolista, Schuster, lejos de alejarse del mundo del fútbol, comienza su carrera como entrenador. Tras un breve paso por la Segunda División alemana, primero en el Fortuna de Colonia, cuando todavía se estaba sacando la licencia, y después en el equipo que le vio nacer como jugador, el Colonia, el germano llega a la Liga española. Desde 2001 y durante dos temporadas es el técnico del Xerez, en el que roza el ascenso a primera en los dos años. En 2003 entrena en Ucrania al Shaktar Donetsk al que no consigue hacer campeón pese al histórico comienzo de Liga. Fue destituido para hacer reaccionar al equipo una semana antes de jugar y ganar la final de la Copa de Ucrania. Tras un periodo de tiempo en el que comenta partidos para diferentes medios de comunicación, por fin le llega la oportunidad de dirigir a un equipo de la Primera División española: el Levante. Tras un comienzo espectacular, en el que incluso llega a ser líder, el equipo se desinfla y a falta de cinco partidos es cesado y finalmente el Levante no logra la permanencia.
En la temporada 2005-2006, Ángel Torres le da su gran oportunidad, dirigir al Getafe. Con los "azulones" consigue un excelente noveno puesto y su nombre comienza a sonar para el banquillo del Real Madrid. Al final, continúa un año más en Getafe, donde logra mejorar los éxitos anteriores: llega a la final de la Copa del Rey y clasifica a este equipo para la Uefa por primera vez en su historia. Estos recientes éxitos han hecho de Schuster el técnico más deseado y así llega su gran oportunidad como entrenador, precisamente en el club en el que un día fue estrella como jugador: el Real Madrid.
Como entrenador, Bernardo es un amante del fútbol ofensivo y físico y su modelo de entrenador es Franz Beckenbauer. Le gustan los equipos que manejan el balón y mandan sobre el campo y como él mismo dice: "ganar no es suficiente, la afición debe divertirse".
Su carrera ha estado influenciada en todo momento por su esposa Gaby, con la que ha tenido 4 hijos y a la que está muy unido, incluso la llega a definir como su mejor amiga. Es un admirador de ciudades como Roma y Nueva York y confiesa que le hubiera encantado conocer a Bob Marley. Sus gustos musicales pasan por el rapero Eminem y los cinematográficos por las películas de Steven Seagal y Jet Lee. Para desconectar del fútbol, algo que no suele hacer, le entretiene jugar al golf, conducir y degustar una buena paella.
Bernd Schuster nació el 22 de diciembre de 1959 en la localidad alemana de Augsburg. Desde muy pequeño ya se da cuenta de que lo que realmente le gusta es el fútbol y por eso pasa la mayor parte de su niñez jugando en la calle al mismo tiempo que en el equipo de su barrio. A los 16 años y viendo su progresión pasará a formar parte del FC Augsburg, equipo en el que está dos años y con el que consigue ser campeón de la región de Baviera.
Que se trata de una estrella en ciernes comienza a ser un hecho innegable, lo que hace que el Bayern de Munich estudie su fichaje. Finalmente lo desechará por considerarlo demasiado caro para su corta edad. Sin embargo, otros dos grandes equipos alemanes, el Borussia Mönchengladbach y el Colonia, se pelean por él y será este último el que le haga su primer contrato profesional. De la mano de Hennes Weisweiler, entrenador de "los capricornios", animal insignia del Colonia, Schuster debuta en la Bundesliga y en la posición de mediocentro defensivo pronto se convierte en el jugador revelación de la Liga alemana. Allí pasará dos años siendo titular indiscutible y jugando más de sesenta partidos en los que demuestra ser el auténtico cerebro del juego de su equipo, lo que le abre las puertas de la Selección alemana. Con 20 años, debuta con su país en la Eurocopa de Italia en la que precisamente Alemania resulta vencedora con Schuster como estrella del torneo.
Tras el verano de 1979, comienza una nueva etapa para el alemán al ser traspasado al FC Barcelona. En el equipo catalán va a permanecer ocho años y allí va a vivir momentos muy buenos pero también tiempos difíciles. Sin duda, Schuster revoluciona a un Barça que no se encontraba en su mejor momento. Con ellos gana 2 Ligas, 6 Copas del Rey y 3 Recopas entre otros títulos; pero no todo va a ser de color de rosa para Bernd: una grave lesión que le mantuvo alejado de los terrenos de juego una temporada entera, problemas con el Presidente y un carácter fuerte e introvertido provocó que el alemán fuera odiado por unos e idolatrado por otros. Y es que su difícil carácter hizo que la relaciones con compañeros, entrenadores y prensa fueran muy complicadas. De hecho, al no poder superar esa presión mediática renunció a la Selección con tan sólo 23 años, desperdiciándose así la gran esperanza germana.
En 1988, Schuster "coge el puente aéreo" y ficha por dos años por el Real Madrid. En la capital logra la tranquilidad que no consiguió en Barcelona y vive dos temporadas llenas de triunfos, con Butragueño y Hugo Sánchez como figuras emergentes del madridismo.
En 1990, se pasa a la otra orilla del Manzanares y llega al Atlético de Madrid, consiguiendo así ser uno de los pocos futbolistas que han militado en los tres grandes de España. A pesar de sus 30 años consigue cambiar por completo el juego de los rojiblancos y pronto se gana al público del Calderón.
En 1993 vuelve a su país y en el Bayern de Munich vive sus últimos momentos como futbolista de alto nivel. Ya en 1997, Schuster decide acabar su etapa de jugador en el equipo mejicano de los Pumas donde no logra encontrar la forma. Al igual que otros europeos que allí juegan, el tremendo calor y los jóvenes inexpertos compañeros no le permiten desarrollar su juego por lo que decide poner punto y final a su exitosa y prolifera carrera.
Del Bernd Schuster futbolista hay que destacar su extraordinaria clase, su brillante papel como canalizador del juego, su gran fuerza física y su potente chut que le ha hecho marcar muchos goles, a pesar de jugar alejado del área.
Al acabar su etapa de futbolista, Schuster, lejos de alejarse del mundo del fútbol, comienza su carrera como entrenador. Tras un breve paso por la Segunda División alemana, primero en el Fortuna de Colonia, cuando todavía se estaba sacando la licencia, y después en el equipo que le vio nacer como jugador, el Colonia, el germano llega a la Liga española. Desde 2001 y durante dos temporadas es el técnico del Xerez, en el que roza el ascenso a primera en los dos años. En 2003 entrena en Ucrania al Shaktar Donetsk al que no consigue hacer campeón pese al histórico comienzo de Liga. Fue destituido para hacer reaccionar al equipo una semana antes de jugar y ganar la final de la Copa de Ucrania. Tras un periodo de tiempo en el que comenta partidos para diferentes medios de comunicación, por fin le llega la oportunidad de dirigir a un equipo de la Primera División española: el Levante. Tras un comienzo espectacular, en el que incluso llega a ser líder, el equipo se desinfla y a falta de cinco partidos es cesado y finalmente el Levante no logra la permanencia.
En la temporada 2005-2006, Ángel Torres le da su gran oportunidad, dirigir al Getafe. Con los "azulones" consigue un excelente noveno puesto y su nombre comienza a sonar para el banquillo del Real Madrid. Al final, continúa un año más en Getafe, donde logra mejorar los éxitos anteriores: llega a la final de la Copa del Rey y clasifica a este equipo para la Uefa por primera vez en su historia. Estos recientes éxitos han hecho de Schuster el técnico más deseado y así llega su gran oportunidad como entrenador, precisamente en el club en el que un día fue estrella como jugador: el Real Madrid.
Como entrenador, Bernardo es un amante del fútbol ofensivo y físico y su modelo de entrenador es Franz Beckenbauer. Le gustan los equipos que manejan el balón y mandan sobre el campo y como él mismo dice: "ganar no es suficiente, la afición debe divertirse".
Su carrera ha estado influenciada en todo momento por su esposa Gaby, con la que ha tenido 4 hijos y a la que está muy unido, incluso la llega a definir como su mejor amiga. Es un admirador de ciudades como Roma y Nueva York y confiesa que le hubiera encantado conocer a Bob Marley. Sus gustos musicales pasan por el rapero Eminem y los cinematográficos por las películas de Steven Seagal y Jet Lee. Para desconectar del fútbol, algo que no suele hacer, le entretiene jugar al golf, conducir y degustar una buena paella.
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